Santos martillos explosivos

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Siguiendo una tradición que cuenta con tres siglos de antigüedad la comunidad de San Juan de la Vega (México) homenajea todos los años a «San Juanito», personaje que al mejor estilo Robin Hood se dice que favorecía a los pobres robando a los ricos hacendados españoles en el Siglo XVII y que fue muerto en un enfrentamiento con tropas virreinales.

La celebración pretende recrear el enfrentamiento de los hombres del santo con las tropas virreinales. A tal efecto los festejantes se reunen en una cancha de fútbol y detonan petardos artesanales, que elaborados a base de clorato de potasio y azufre, causan enorme estruendo al paso de la procesión con el santito. Es común que los festejos terminen con numerosos heridos.

Vía delicious

Larga vida a la unicornio rosa invisible

Creemos en un unicornio, La Rosada, La Invisible. Creadora de la Incertidumbre, revelada a nosotros en el foro de usenet alt.atheist -Ella que rapta a los calcetines. Ella golpeará a aquellos que se burlan de Sus hermanos. Otros creen en tonterías, nosotros también nos uniremos al festín. Comeremos hasta hartarnos, sí, cada barriga se llenará de pizza de jamón y piña. Sus revelaciones nos muestran la insensatez de todas las religiones. Difundan Su Palabra.

Así reza el credo de la ficticia religión de la Unicornio rosa invisible. Esta sátira de religión teísta fue creada a mediado de los 90 por un grupo de universitarios acostumbrados a participar de discusiones en foros sobre ateísmo. Los atributos de la diosa sirven para subrayar con qué facilidad puede alcanzarse, en una religión, la consistencia interna, como queda demostrado en la más difundida cita de su manifiesto inicial, escrito por Steve Eley:

Los unicornios rosas invisibles son seres de gran energía espiritual. Lo sabemos porque son capaces de ser a la vez rosas e invisibles. Como todas las religiones, la religión del Unicornio Rosa Invisible se basa en la lógica tanto como en la fe. Tenemos fe en que los unicornios son rosas; y por la lógica sabemos que son invisibles, ya que no podemos verlos.

17 de noviembre de 2008
Raul Kraps
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